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Practicar Mindfulness en tu jardín

Publié le : 27/07/2017 08:10:13
Catégories : Consejos

Hoy quiero hablarte de la maravillosa práctica del mindfulness en un ambiente diferente al que puedas estar acostumbrado. Si ya eres asiduo a la práctica, te vendrán bien estas recomendaciones, ya que es posible que no hayas probado nunca en un espacio exterior. Si aún no has probado, ésta pueda ser una ocasión perfecta para iniciarse.

Tan sólo necesitarás un lugar tranquilo al aire libre: un jardín o terraza sería ideal para poder repetir allí tantas veces como se quiera, pero si no tienes, puede servir en un parque, en el campo, el monte, etc...siempre con un poco de intimidad.

En el ajetreado mundo de hoy, nos vemos presionados para seguir muchas direcciones a la vez. Tenemos responsabilidades en el hogar y en el trabajo, y todo ésto nos supera. Nuestro cuerpo comienza a hacernos saber que estamos sintiendo el estrés de nuestra vida diaria. Para combatir este estrés y conseguir un mayor bienestar, la práctica del mindfulness puede ser muy efectiva. 

El mindfulness es un método extraordinariamente poderoso para mejorar nuestra capacidad de relajación, concentración y nuestra productividad.
Consiste en prestar atención, momento a momento, a pensamientos, emociones, sensaciones corporales y al ambiente circundante, aceptándolos, es decir, sin juzgar si son correctos o no, traduciéndose en un estado de plena consciencia.

Aquí te doy 4 ejercicios que puedes hacer para practicar mindfulness en tu jardín, terraza, etc.: 

1-      Busca una postura cómoda para hacer respiraciones

Túmbate en la hierba contemplando el cielo, o sobre una manta, una hamaca de jardín...También puedes ponerte en posición sentada en el suelo, encima de una roca, en un columpio...Si estás columpiándote durante la práctica, hazlo muy lento y siente el vaivén del suave movimiento. Te ayudará a sentirte más relajado.

Inspira y expira profundamente, notando donde se siente más tu respiración al exhalar y por qué partes del cuerpo pasa. Céntrate en el sonido y el ritmo de la respiración. 

 

2-     Entra en contacto con la naturaleza

Como bien he dicho, el contexto en el que nos encontremos es primordial. Necesitamos: tranquilidad, calma, y alejarnos del ruido. 
La clave es entrar en contacto con la naturaleza durante nuestra meditación. Para ello:

- Sentiremos los olores que nos transmite el lugar: perfumes de las flores, olor a hierba...

- Sentiremos el aire puro en nuestra piel a la vez que practicamos diversas respiraciones profundas

- Notaremos los rayos del sol cerrando los ojos, o el ambiente húmedo refrescando cada parte de nuestro cuerpo.

- Escucharemos los sonidos: el viento en las hojas, el agua corriendo en una fuente...

3-      Observa tu ambiente exterior

En el corazón de este espacio verde, podemos focalizar nuestra atención en una maceta, una flor, un olor, un sonido, un balcón decorado...
Observa cómo la mente se libera de pensamientos y se centra en el momento presente. Ser consciente de lo que estás observando te aporta una sensación de “estar despierto”. Podemos observar una flor: su color, las diferentes tonalidades, su textura, etc.

También puedes practicar la observación consciente escuchando. Algunas veces escuchar es mucho más potente que mirar. Podemos focalizarnos en un sonido: el canto de un pájaro, una música de ambiente, etc.

4-    Consigue sensaciones táctiles

Cierra los ojos y percibe el tacto de elementos situados a tu alrededor : siente la rugosidad o suavidad de la hierba, la frialdad de una piedra, el calor de un farol de terraza encendido, la rugosidad de las hojas, ....Cualquier elemento de la naturaleza o de tu decoración de jardín te puede servir para hacer este ejercicio de concentración.

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